Hacia el bicentenario
A diario leemos una serie de eventos que se programan para festejar nuestro arribo al bicentenario. Festejar los 200 años de nuestra patria. Me interrogo si nos hemos preguntado qué es lo que vamos a conmemorar. De ninguna manera considero que no hay motivos para recordar esos días. La formación de la Primera Junta patria, donde a las pocas horas asistíamos al enfrentamiento entre morenistas y saavedristas, que inician de alguna manera ese largo camino de desencuentros en nuestra tierra, que aún no ha sido zanjado en nuestra historia. Me detengo y hago un breve paréntesis, ya que vienen a mi mente las palabras del prestigioso politólogo francés Alain Rouquié a quien le asombra que los argentinos, parece, estamos detenidos en la historia -discutimos acerca de Rosas aún de manera apasionada- y por otro lado hablamos en forma constante de recuperar la memoria.
Es decir que la memoria es algo sumamente importante. Para no caer en explicaciones recurro a las palabras de Orwell, autor de 1984, que dice quien controla el pasado controla el futuro, para rematar que quien controla el presente controla el pasado, lo cual nos exime de mayores comentarios.
¿Pretender que no haya conflictos? Considero que raya en la ingenuidad, ya que por ejemplo, redistribuir supone conflictos. Acudo a Rouquié ya que me asombra que no podamos elaborar síntesis superadoras, tratando de entender -que no significa justificar- los contextos en los cuales han ocurrido determinados acontecimientos. Roca es producto de una época y me parece poco feliz intentar compararlo con Luciano B. Menéndez, es un anacronismo a todas luces. Esto va unido a una tozuda manera de tratar de comprender ciertas cosas: el hecho de mencionar algunas prácticas de nuestros pueblos originarios, no significa de ninguna manera justificar la acción española en nuestra América ¿Pero fueron todos los españoles? ¿O no existió un Bartolomé de Las Casas? Tal vez la dominación del otro -que no es más que la historia recurrente a nivel universal- ¿no lleva ya en sí misma un acto de violencia? No recuerdo en este momento un ejemplo que me indique que de buen grado alguien se sometió al otro de manera sumisa.
Convengamos que toda reflexión es parcial y esta no lo es menos, por lo que desde ya sería interesante someterlo -si lo merecen estas líneas- a consideración, aceptando en este caso todo tipo de respuestas.
Hecha la salvedad, quiero volver al tema de los festejos. Si antes mencioné -con toda intención- la palabra redistribuir, ello lleva aparejado que hay grupos que van a defender a rajatabla sus intereses, obtenidos en la forma más legítima. Ahora bien, vivimos en una sociedad donde más allá de los intereses contrapuestos, existe, al menos eso creo, un interés común -comunidad, comunión (común unión)- que debe estar por encima de los intereses individuales ¿Esto implicaría quitarle algo a alguien? No. Sólo significa un acto de estricta justicia. La justicia es dar a cada uno lo que corresponde, por lo que si tenemos una torta y frente a la misma dos personas, una bien alimentada y la otra famélica, la justicia es darle a esta última una mayor porción. Asociamos a esto la idea de equidad. Por favor, no estoy hablando de si esa persona trabajó para lograr algo, se lo merece, etc., etc., comentarios a los que somos tan proclives y desvían el eje de la discusión.
Entonces disculpen y vuelvo a los ya benditos festejos. Los distintos sectores que componen la sociedad estamos comenzando a festejar lo mismo, o eso es una ilusión y ello va a ser monopolizado por un sector que desea que todo cambie para que no cambie nada.
A ver. Más arriba mencioné la conformación de la Primera Junta, acto primigenio, pero también hablé de enfrentamiento entre Moreno y Saavedra ¿Era simplemente porque a uno no le gustaba la cara del otro o representaban intereses diametralmente opuestos? Dejo la respuesta a vuestro criterio. Si nos remontamos a la creación del Virreinato del Río de la Plata, no es ninguna novedad que estas tierras se forjaron a la luz del contrabando. Reconocidos autores hablan de la violación alevosa a la ley.
Esas fueron las bases de nuestro nacimiento ¿Qué fue la revolución de Mayo? Algunos sectores porteños destruyeron sistemáticamente las industrias del interior, que luego completarán con la planeada construcción de vías férreas, alterando la geografía de acuerdo a sus intereses, a lo que se sumaban las tarifas que permitían la entrada libre de cualquier mercadería protegiendo a los productos extranjeros contra la competencia de sus similares argentinos.
Y el ferrocarril fue desmantelado, caso único en el mundo, ya que las pérdidas que producía llevaban al país a la bancarrota, para luego subsidiarlos con una suma mayor a la que se registraba como pérdida. Pero todo eso en nombre de los grandes intereses nacionales ¿Y quién movió un dedo por los ferrocarriles? Entonces, volviendo unas líneas más arriba, el interior -que tampoco son todos los sectores- languideció poco a poco y el federalismo, que figura en las primeras líneas de nuestra constitución quedó como una expresión de deseos ¿Esto lo exime al interior de toda responsabilidad? No. Tratemos de recordar la nómina de presidentes argentinos que provenían del interior y salvo honrosas excepciones, no fueron más que fieles exponentes de esa élite porteña que gobernó el país a su antojo, más allá del gobierno de turno, democrático o militar.
Quiero terminar mi reflexión, con algunas expresiones que escucho a diario y que podrían ser motivo de reiniciar la marcha. El primer planteo que me surge es: ¿empezamos alguna vez a caminar en serio? Se habla de recuperar la educación ¿cuál educación? Sarmiento arguyó que si no queremos educar al pueblo por convicción, eduquémoslo por necesidad. Se menciona que debemos cumplir las leyes ¿cuáles?, ¿aquéllas que nunca tuvimos en cuenta? Se discurre acerca de una cultura de trabajo que nos caracterizó como país ¿cuál? ¿la de trabajar sin ningún tipo de leyes sociales que tengan en cuenta la dignidad del hombre o entendiendo que los intereses de todos están por sobre los corporativos?
Se habrá notado que traté de mencionar mínimamente apellidos “ilustres”, ya que en la historia y por lo tanto en los hombres, habitan luces y sombras y esto no es algo nuestro, es universal. La idea es evitar caer en discusiones estériles tratando de eliminar al otro como ocurre con las barras bravas, que son un fiel reflejo de lo que ocurre en nuestro país en otras esferas. Es blanco o negro.
Pero sospecho que hay una gran incoherencia en todo esto. ¿Se trata de refundar o de comenzar a fundar un país? Obviamente que no estoy hablando de negar doscientos años, sino de tener en cuenta que el pasado no puede inmovilizarnos como parece ser que nos ocurre. Siento a veces que somos un país oriental ¿Qué cosa estoy diciendo? Los budistas dicen que sufrimos porque deseamos y que todo es una gran ilusión. Da la impresión de que vivimos de ilusiones -nunca concretadas- a lo que se suma el mito del eterno retorno. Nuestra historia parece no ser lineal a la manera occidental, repetimos indefinidamente en círculo -con distintos actores- aquello que comenzamos hace doscientos años.
Lamento profundamente no dejar un mensaje optimista -que como ser humano lo tengo- pero no puedo caer en la ingenuidad, ni tampoco en la nostalgia acrítica, y por tanto inmovilizadora, de que todo tiempo pasado fue mejor. Toda una simplificación que traería aparejado una eterna repetición del pasado sin posibilidades de proyección creativa. Las bases reales, lo que fuimos, lo que somos, ya está dado. Hoy nos debe ocupar la posibilidad de ser, sin negar lo que fuimos.
Posted in Educacion
Julio 1st, 2009 at 9:54 pm
Hola como andan… necesitarían que me faciliten algunas fotos de colegio.. Principalmente del col San Martín… Del escudo por ejemplo… porque veo q no hay una sola foto que tenga q ver con nuestros colegios… Espero su respuesta, ya sea por escrito como por su accionar.. gracias y que tengan buen dia!!! Alumnos del colegio San martin